La extracción de una muela es una operación quirúrgica que se realiza únicamente en casos de necesidad.
Es el dentista quien, tras examinar el estado de salud de la boca, debe determinar la necesidad o no de realizar una exodoncia.
Todos los tratamientos dentales están encaminados a preservar la totalidad de los dientes reales pero, cuando esto no es posible debido a diferentes factores, puede estar indicada la extracción de la muela.
Principalmente, un molar se extrae cuando resulta imposible conservarlo en la arcada junto al resto de piezas.
Esto es consecuencia de no haber mantenido un cuidado adecuado de la dentadura, ya sea por razones de higiene o por no acudir a una clínica dental con la asiduidad requerida.
Así, es habitual que sea necesario extraer una muela en los siguientes supuestos:
Una caries dental que no se ha tratado a tiempo
Las caries dentales se asocian casi siempre a los más pequeños, pero lo cierto es que cualquier persona es susceptible de padecer estas lesiones, sin importar la edad.
Cuando los restos de comida se acumulan en la superficie dentaria, comienzan a proliferar los cúmulos de bacterias.
Estos agentes patógenos liberan una serie de ácidos que afectan a todas las capas del diente hasta llegar a su interior.
Una vez que se ha llegado a este punto, la caries dental se vuelve irreversible y la única manera de tratarla para que no se produzca la pérdida de la muela es realizar una endodoncia.
Recuerda que este tipo de intervenciones se pueden realizar tanto en dientes permanentes como de leche.
Enfermedades periodontales
Las enfermedades periodontales avanzan progresivamente, comenzando por una gingivitis que puede ser reversible hasta derivar en una periodontitis.
La piorrea es una patología muy grave que, en los casos más extremos, conlleva la caída de las piezas dentales.
Se originan, al igual que las caries, debido a una deficiente higiene bucodental diaria.
Las bacterias que se acumulan en la boca forman cálculo solidificado -o sarro dental- alcanzan la zona interior de las encías, por lo que termina dañando la raíz de la muela.
Si no se pone en marcha el tratamiento adecuado contra la periodontitis, el hueso que sirve de soporte al diente se ve muy perjudicado y, finalmente, se produce la caída de la pieza.


