Recomendaciones de higiene bucal en las diferentes etapas infantiles

0-2 años – Erupción de los dientes temporales

El proceso de erupción comienza en torno a los seis meses de vida y termina sobre los dos años. Esa primera dentición está formada por un total de 20 dientes de leche (cinco por cuadrante de la boca).

Es importante tener en cuenta que la rutina de higiene bucal debe realizarse desde antes de que aparezcan los primeros dientes. Cuando los bebés son muy pequeños y todavía no le han salido, se recomienda limpiar las encías con una gasa humedecida o con un dedal de silicona después de cada toma.

La erupción dental puede cursar con mayor inquietud, irritabilidad y dificultad a la hora de dormir. A nivel bucal, el bebé puede notar mayor salivación, pequeñas molestias, enrojecimiento e irritación de las encías.

Cuando erupciona el primer diente se recomiendan varias cosas: acudir al odontólogo u odontopediatra y comenzar a cepillarlo para evitar que se acumule la placa bacteriana. El cepillado a esta edad deben realizarlo los padres (o el adulto que esté cuidando del bebé). Se recomienda utilizar un cepillo infantil adaptado a la mano del adulto y a la boca del bebé, con filamentos ultrasuaves que logren una correcta higiene a la vez que respetan las encías y los dientes.

Es aconsejable acudir al odontopediatra dentro del primer año de vida. La revisión de este profesional controlará la correcta erupción de los dientes y factores como la oclusión o la alineación y permitirá anticiparse a cualquier trastorno o patología bucal, como la detección temprana de caries.

Además de las recomendaciones de higiene bucal, a esta edad es aconsejable tener en cuenta los siguientes hábitos para la prevención de caries:

• No dejar al bebé acostado con el biberón cuando este contenga líquidos que no sean agua, debido a que el acúmulo de azúcares durante largo tiempo favorece la aparición de caries.

• Evitar mojar el chupete en sustancias dulces como azúcar.

• Evitar la transmisión de las bacterias que producen caries a través de la saliva con gestos como limpiar el chupete con nuestra boca o soplar directamente sobre su comida para enfriarla.

2-6 años – Dentición temporal y adquisición de hábitos de higiene bucal

En este periodo, el niño ya tiene todos los dientes de leche y se aconseja que comience a hacerse cargo de su propia higiene bucal y que comprenda su importancia. Es fundamental crear el hábito.

Se recomienda que el niño comience a realizar el cepillado por sí mismo, al menos, dos veces al día (mañana y, sobre todo, noche) o preferiblemente después de las comidas. Hay que animarlo a que lo realice durante dos minutos. Para ayudar a adquirir el hábito existen ciertos recursos, como que los padres se cepillen a la vez que el niño, u otros más modernos como el uso de aplicaciones, juegos, canciones, etc.

Para un cepillado óptimo, el cepillo debe estar adaptado a la mano y la boca del niño, con un cabezal muy pequeño que permita llegar a todas las zonas de la boca y con filamentos suaves que respeten dientes y encías.

El cepillo tiene que ser manejable también para los padres, que deberán repasar diariamente el cepillado de los niños (hay que tener en cuenta que el niño no será totalmente eficaz en la eliminación de la placa bacteriana). Existen reveladores de placa para ayudar a mejorar la técnica de cepillado.

Para prevenir la caries, principal patología bucal a esta edad se recomienda introducir en el cepillado el uso de un gel dentífrico con una concentración de flúor adaptada a la edad del niño.

La visita al odontopediatra debe realizarse al menos una vez al año para prevenir posibles patologías bucales.

Respecto al uso del chupete, algunos estudios han demostrado que puede aliviar las molestias durante la erupción de los dientes e incluso reducir el riesgo de muerte súbita del lactante. Sin embargo, se recomienda que su uso no vaya más allá de los tres años para evitar secuelas en la mordida (igual para el hábito de chuparse el dedo) o malformaciones en la cavidad bucal.

6-12 años – Erupción de los dientes definitivos

A esta edad ya comienza la erupción de los dientes permanentes en un proceso que termina en torno a los 12 años. Durante esta etapa, los niños tienen una dentición mixta: conviven los dientes de leche con los dientes permanentes. La dentición definitiva está formada por 32 dientes (ocho por cada cuadrante de la boca), que incluyen los terceros molares o muelas del juicio. Estas piezas pueden erupcionar a partir de los 18 años o nunca.

La principal patología en esta edad sigue siendo la caries. Se recomienda utilizar un cepillo adaptado para el manejo del niño, con un cabezal pequeño de filamentos suaves y un cuello estrecho que permita llegar a todas las zonas de la boca.

Durante esta erupción puede haber ciertas molestias o irritaciones en la encía, por lo que sería recomendable que en la composición del gel dentífrico se incluyeran ingredientes específicos para su protección. El cepillado debe seguir supervisado por los padres y repasado cuando sea necesario hasta aproximadamente los 8-9 años.

A partir de los seis años se estima que el niño puede controlar el reflejo de la deglución y de escupir. Por ello, siempre y cuando sea así, se puede introducir el uso del enjuague bucal. Esta sustancia acuosa aportará, además de buen sabor en la boca, un extra de protección frente a la caries y ayudará a llegar a todas las zonas de la cavidad.

A partir de esta edad y, sobre todo, en la adolescencia (por los cambios hormonales y de actitud), el acúmulo de placa en la zona interdental puede originar la aparición de gingivitis. Por ello, es recomendable introducir el hábito de la higiene interdental, ya sea con sedas o cintas dentales o con cepillos interproximales. Es importante vigilar que se haga con cuidado y con una técnica correcta para evitar daños que, además, puedan provocar que el niño desarrolle rechazo a esta práctica.

Conforme van erupcionando los dientes permanentes, es posible que se requiera un tratamiento ortodóntico interceptivo que corrija problemas de oclusión, alineación de dientes, etc. La ortodoncia fija sólo se utiliza en niños con todos los dientes permanentes (en torno a los 12 años).

Por último, hay que realizar la visita al odontólogo al menos una vez al año. En estas edades se pueden detectar posibles caries incipientes, caries establecidas que requieren tratamiento y la necesidad de aplicar selladores de fosas y fisuras en las zonas de alto riesgo de caries.

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